Mostrando las entradas con la etiqueta Don Muerto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Don Muerto. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de diciembre de 2010

Don Muerto: el infierno es nunca realmente morir.



http://www.lulu.com/product/paperback/cr%C3%B3nicas-de-don-muerto/13833056



El camino está mancillado. El laberinto de la existencia es totalmente inescrutable. Los panteones están llenos de buenas intenciones. Los muertos bailarán hasta la eternidad. La muerte no es la última muerte. Don Muerto se debate entre la muerte y la muerte. Pero ya no hay más muerte. No más muerte puede haber en estos realmos. No hay más dimensiones plurisentimentales. No hay más. Encerrado entre límites invisibles. Don Muerto quiere morir de verdad. Apagarse. Quiere dejar de existir. Pero sabe que eso es imposible, no hay muerte en la muerte, no hay más destrucción, no hay escape. Saltar de dimensión en dimensión es la única alternativa. Reencarnar para volver a morir, y tener algo de alivio pensando que por fin, podremos descansar eternamente. Morir como un alivio. Como apagar el sistema, dejarlo enfriarse. Tal vez si Don Muerto lograra regresar al principio, a los inicios de la conciencia, al génesis. Debió haber existido algún inicio. No puede ser que siempre haya estyado aquí ¿Cómo llegar al principio? El tiempo está ahí. ¿Cómo llegar al principio? El tiempo ha perdido su condición de linear, pero aun así no puede ver el incios de los tiempos, el principio de las cosas. Don Muerto sabe que la muerte es inconcebible. No hay escapatoria, su única salvación es escoger entre la multitud de vidas errantes para vivir una vez más en el infierno de la vida, en el eslabón perdido en este tiempo del juicio. Don Muerto reencarna una vez más. De las cosas fatuas del hermetismo extrasensorial. Don Muerto corrompe el sistema, pero sabe que es imposible escapar mientras cabalga la carretera del utero intravenusino. ¡No otra existencia de carne! Por lo menos la memoria milenaria se borra por un rato, por unos años mientras exista en esta nuestra dimensión. Don Muerto será Doña Manuela Contreras Gónzalez hasta el año 1919 del calendario humano cuando sufrirá un accidente infortunado. Una bomba la despedacerá al principio de una de las guerras humanas. La muerte será dolorosa, para que Don Muerto deje de sentir ganas de morir dentro de la muerte. Aun hay esperanza que haya algún momento que no esté predecido. Don Muerto llora en el vientre de una mujer.

martes, 19 de octubre de 2010

Prólogo a manera de introducción o del porqué de la colección de moscas y el origen de Don Muerto.


Don Muerto nació de la esquizofrenia de Antonio, un buen día este personaje se materializó en su psique susurrándole mensajes infernales como si fuera un reportero de las zonas fantasmales, un corresponsal de lugares incomprensibles. Don Muerto mora en diferentes dimensiones, pero en ese tiempo que comenzó a comunicarse con nosotros, él solía decir que estaba en un tipo de purgatorio esperando el tiempo de un juicio final que nunca vendrá. Una eternidad incierta.

Entonces Antonio en su comprensión del infinito y de las cosas sacras pensó que el susodicho personaje desencarnado tenía que estar en el infierno y tenía que ser un eslabón perdido. No sé si se refería al eslabón perdido de su mente, aquello que le faltaba o le sobraba, aquello que le impedía sentirse bien y que le provocaba sentirse perseguido. O si se refería a que Don Muerto era una pieza extraviada del gran orden y por eso podía comunicarse con nosotros. O al mismo infierno que le faltaba un miembro que ahora vaga de mundo en mundo, de tiempo en tiempo y de dimensión en dimensión. El nombre de Don Muerto se le ocurrió también a Antonio al no encontrar otro más acorde o al no comprender el verdadero nombre del espectro, se le hizo fácil asumir que se trataba de un muerto, de alguna persona que tuvo una vida terrenal y que cruzó el umbral de la muerte y por alguna causa extraña de la física, el ahora fantasma logra comunicarse con este lado. Pero la verdad sea dicha, aún no estamos seguros que Don Muerto haya habitado la Tierra en forma de humano, bien podría no ser un muerto. Podría ser un ser extraterrestre o simplemente un habitante eterno de otra dimensión o dimensiones porque parece ser que ha tenido varias reencarnaciones. Incuso he barajado la posibilidad en mi cabeza que se trate de un viajero del futuro. Se sabe que vino a este lugar mediante la cabeza de Antonio, la cual usó como conductor en un principio. Pero se ha expandido a otros seres humanos, que ya afirman que están padeciendo un fenómeno parecido a Don Muerto. Antonio perdió rápidamente la cualidad de comunicarse con los muertos o extraterrestres o lo que haya sido este ente pernicioso. Los cocteles de pastillas químicas inhibieron esa y otras habilidades de su cerebro. Su hipotálamo se convirtió en un simple receptor de sustancias químicas.

Don Muerto, entonces, se mudó a mi cabeza. Huérfano inconexo. Me contagié de esta enfermedad neurálgica.

Desde entonces retomé sus enseñanzas para plasmarlas en el papel o alimentarlas al ordenador. Después se coló al periódico La Vanguardia de Vancouver donde fue una columna mensual que rápidamente adquirió adeptos y seguidores. Ahora Don Muerto nos ha compartido suficiente material para verterlo en las páginas de este libro.

Este no es un libro religioso. Este no es un libro de cuentos infantiles ni de adultos. Tampoco es un tratado filosófico. Don Muerto no revela el secreto de la vida ni contesta la típica pregunta ¿Qué hago aquí? El lector, sin embargo, podrá recrearse con una buena dosis de paisajes desconocidos, algunos infernales, otros no tanto. Este libro es un viaje por los realmos nunca antes visitados por el Homo Sapiens. La verdad elude a esta dimensión. Cada quien podrá sacar sus propias conclusiones acerca de este paraje “infernal” en donde habita Don Muerto y su lenguaje desarticulado.No queda más que invitar al poseedor de este conocimiento a entrar en esta colección de sabiduría. Las moscas las coleccionaba realmente para alimentar a las arañas que eran la verdadera colección.

jueves, 18 de junio de 2009

Don Muerto sueña


Don Muerto sueña

Los sueños de Don Muerto son en realidad los sueños de otras personas vivas. Es decir, Don Muerto realmente no sueña, irrumpe en otros sueños. Como otros muertos, él tiene la capacidad de manifestarse en el mundo onírico de los terrestres. Su comunicación es libre hasta donde el soñador lo permite, generalmente su participación es incomprensible y absurda para nosotros. Muchos seres carnales logran tener sueños lúcidos y estar concientes de su estado de ensoñación y entonces pueden regir sobre su conciente y cambiar los mensajes de los sueños o encontrar inspiración para sus artes dictadas por seres que van más allá de nuestra comprensión. Don Muerto entonces tiene problemas para manifestarse en estas mentes. Pero la mayoría de los humanos son demasiado primitivos para lograr dichos estados de conciencia y Don Muerto y muchos otros como él, se aparacen para revivir un poco las sensaciones terrícolas. El que sueña se extraña de ver seres que no conoce mientras descansa y repara su cuerpo. Los muertos generalmente toman figuras que tenían cuando pertenecían al mundo físico y muchas veces en agradecimiento advierten al portador de la mente anfitriona los peligros de la vida, para que puedan tener una existencia más satisfactoria y los desencarnados puedan seguir regocijándose en el mundo onírico.

Pero no todo es felicidad cuando los fantasmas visitan al durmiente, muchas veces estas almas tienen traumas pesados que dejaron cuando tenían sangre y huesos y estos recuerdos están impregnados en su mente sideral. Muchas veces el arrepentimiento no los deja comprender la vastedad del universo y viven un infierno personal. Asesinos que no pueden dejar de pensar en el dolor que causaron y que se provocaron. Don Muerto ve con una sensación de tristeza como estos seres son incapaces de reencarnar en ninguna forma, son espíritus enfermos ligados a su existencia anterior por unas cadenas invisibles, sus conciencias están atrofiadas y por instinto se cuelan en los sueños para buscar redención. Don Muerto ha encontrado el eslabón perdido en el tiempo del juicio, el juicio que es final para muchos de sus compañeros. ¿De qué están hechos los sueños? ¿Dónde es que mora Don Muerto cuando va hacia estos? ¿Cómo puede elegir el cerebro al que quiere entrar? Don Muerto se siente ondas radiales y sabe que solo algunas personas tienen la capacidad suficiente para ser antenas receptoras de sus energías etéreas. Don Muerto nunca duerme en su dimensión, no le está permitido ya que su cuerpo inexistente no necesita reparación, ni descanso. Pero siente algo parecido a la emoción cuando visita tus sueños. Pretende que sueña.

Don Muerto es Marciano


Bajo una ciudad derruida camino macilento. No recuerdo como llegué aquí ni que fue lo que pasó. El cielo está enrojecido. Casi no calienta el sol que se ve pequeño en el horizonte. La arena es fría. La destrucción es palpable. La tierra rojiza se cuela entre mis cavidades oculares. Casi no puedo ver, dijeron en el teleporter que llevo implantado en mi sien que el aire que respiro está envenenado, que hace que mi dermis adelgace hasta que no me pueda proteger más del frío. La naturaleza destructora de mi gente ha desolado el planeta. El agua se filtra hacia las capas interiores, nuestro cuerpo celeste se seca como una pasa. La raza está condenada a desaparecer, se sabían los riesgos cuando detonaron la bomba de neutrones expansivos, como un cáncer se nos ha metido a todos en la piel. Le guerra fue contra nosotros mismos, la autodestrucción, la violencia inherente que nos trajo sus consecuencias más nefastas. Pero corren rumores que se está inundando el tercer planeta del sol para que podamos vivir ahí. Se está creando agua para que puedan existir las condiciones idóneas para nuestra supervivencia, no sé si lo lograremos a tiempo.

Don Muerto sale de este cuerpo marciano, ha vivido una existencia anterior a la terrestre. Él sabe que los antepasados galácticos son insondables. ¿de dónde venimos? Don Muerto se da cuenta de las existencias marcianas. Tres dimensiones y cuerpos similares, piel gruesa, el frío es atronador, los humanoides marcianos eran más altos. Sus ojos más profundos, como canicas gigantes. Los pulmones eran inmensos y por ende las espaldas eran más anchas. Los marcianos eran más fuertes en general, más correosos. Don Muerto ve con tristeza, un sentimiento que sólo se presenta en las formas materiales, que su planeta fue destruido, desolado y condenado a una existencia de roja arcilla. La tierra fue preparada para que la existencia material continuara, fue un experimento en donde la vida orgánica inició por el agua, antes de que llegaran los humanoides y mutaran a lo que ahora habita este planeta enfermo.

Don muerto era marciano, nosotros éramos marcianos.

jueves, 26 de marzo de 2009

Don Muerto habita en los orgasmos

La muerte habita en los orgasmos, se disfraza de placer para otear en nuestro mundo, quiere ver por la rendija de la electricidad qué se siente estar vivo, écharle un vistazo al placer de ser. Tal vez el orgasmo es el hijo menor de la muerte, vástago heredado a los hombres en compensación de su alma. La muerte pequeña la llamó Bataille. Don Muerto citó a Sade, a Miller, a Bukowski y a varios más dentro de lo que sería su mente. su cerebro invisible proceso cantidades inimaginables de información erótica. Desgraciadamente Don Muerto no puede sentir los placeres de la carne, pero no los necesita, tiene impregnada cada sensación que experimentó en tierra. Miles de momentos, miles de recuerdos que se conjugan al mismo tiempo. Don Muerto tiene un sentido que le permite ver millones de cuadros informativos al mismo tiempo y comprenderlos todos, como si viera su vida en una pared, como si el presente se extendiera hacia el infinito y no existiera el pasado ni el futuro. Todo estaba ahí, con todo y las memorias de las sensaciones y sentimientos humanos.

La muerte habita en los orgasmos. Se disfraza de papel, de morrita o de gran señor. Morir es el mayor orgasmo de la vida. El sentir que uno se viene completamente, correrse hasta el fin, nos convertimos en un pene gigante que eyacula el alma, todas nuestras sensaciones se concentran en un punto y la intensidad es indescriptible, enorme, catastrófica. La muerte es la emoción máxima del humano. La vida es el foreplay, el calentamiento, el juego sexual, la mezcla de sentimientos acumulados durante nuestra existencia hasta llegar al climax de la inexistencia. Desde el nacimiento somos condicionados para verla como un destino inevitable. Lo único certero es que todos vamos a llegar a ella. Don Muerto volvería a reencarnar solo para sentir esa caída hacia el vacío. Volver a reencarnar para poder volver a morir. Hasta no verte muerte.

Don Muerto habita en los orgasmos. Organismos mágicos que crean algo magnánimo cuando se comparten. Don Muerto se mete entre las reacciones químicas que saturan el cuerpo cuando se estremece en ondas de placer, como surfeando en olas de sustancias verdes, va sobre torrentes de líquidos invisibles para el microscopio. Todos queremos vivir en el éxtasis perpetuo, pero solo los seres avanzados pueden lograr tal estado de Nirvana. Don Muerto sabe que para eso hay que dejar la carne y no volver a reencarnar en este infierno de semillas disecadas. Maldito vicio terrenal. Su dimensión es como un pergamino gigante privado de la compañía, vagando en la mar de la nada, en su purgatorio personal. Don Muerto busca entre la oscuridad la energía del amor a través de los orgasmos humanos. Se quiere mandar a mudar entre los espasmos y el sudor de los amantes. Mientras lo amantes dicen jadeantes antes del clímax-por favor espera, que siento que me voy a morir-.